jueves, 29 de noviembre de 2007

Somero análisis de los cuentos de Julio Ramón Ribeyro


Julio Ramón Ribeyro, Lima, Perú (1929-1994) Los cuentos de Ribeyro pueden equipararse a cualquier otra cuentística en otras lenguas. Nuestro autor también escribió obras de teatro y tres novelas.

El Marqués y los Gavilanes
Análisis de "El Marqués y los Gavilanes"
Cantidad de palabras: 6900
Formato: Narración cronológico lineal, en tercera persona, tiempo pasado.
En este cuento Ribeyro muestra su maestría para manejar personajes excéntricos. Este es un modelo de historia en la que, partiendo como un personaje sano de mente y cuerpo, se va alienando poco a poco hasta llegar a un total desequilibrio mental y convertirse en caso patológico. El mismo Chejov hubiera admirado este trabajo de estar vivo en nuestros días

El proceso de cambio en el personaje principal, don Diego Santos de Molina, un vecino de rancio abolengo de la Lima de mediados del siglo veinte, empieza al recibir el primer golpe a su orgullo cuando es desplazado de su mesa favorita en el Gran Hotel Bolívar. Y peor aún, debe dejar su sitio de tantos años a uno de los nuevos ricos, con mucho dinero y poder pero sin alcurnia, uno de esos tantos nuevos vecinos que luchan y surgen desde abajo. Don Diego Santos de Molina, como noble descendiente de encumbrados antepasados quien, entre otras cosas, había heredado el título de marqués, no podía dejar de sentir aquella vil acción perpetrada por tan innoble personaje, de dudosa ascendencia.

La migración del campo a las ciudad ya había empezado y tomaba fuerza. La ciudad de Lima conocida como "Ciudad de los Reyes"empieza a pasar del señorío al populisno ramplón que hace retroceder social y económicamente a los señorones que hasta esa época eran la nata de la sociedad.

Esa transformación de su ciudad es la causante principal del desasosiego de don Diego Santos de Molina. El proceso del cambio es bastante largo, se puede calcular en años, desde el primer encontrón que tuvo el protagonista con el otro señor poderoso en el Hotel Bolívar, hasta su caida final. Don Diego recorre varios países de América y Europa para cavilar con tranquilidad, antes de asestar su gran golpe al intruso.

Aquí Ribeyro se encuentra con dos problemas al escribir el cuento: el primero que el cuento perdía su unidad de tiempo pues la mayoría de cuentos se desarrollan en horas, días y en pocos casos en semanas o meses, pero en este caso se trata de varios años. El segundo problema fue lo referente a los viajes que el personaje principal hace yendose a Europa, con ello el cuento pierde su unidad de espacio. A su vez el espacio y tiempo en conjunto hacen perder la unidad de acción que es lo más importante en un cuento. Entonces, la mejor opción para el autor es contar la historia en forma de narración. De esta forma, Ribeyro maneja exitosamente la cuestión del tiempo y el espacio en este cuento ya que por medio de párrafos de pura narración hace avanzar la trama muy rápidamente. El tono es zumbón y hay escenas dramáticas salpicadas de humor. La trama se desarrolla lenta pero segura hasta llegar a la crisis en la que don Diego cae derrotado por el sistema.


*Ejemplos de narración como esta obra de Julio Ramón Ribeyro las encontramos en la colección de "Narraciones Extraordinarias" de Edgar Allan Poe, especialmente en "La Caida de la Casa Usher" y "El Pozo y el Péndulo". La similitud es solo en la forma pues ambos narradores son totalmente disímiles: Poe describe la ambientación gótica para afectar a sus personajes y Ribeyro, más moderno describe a su personaje que trata de cambiar el mundo que lo rodea pero es derrotado.



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La Piel de un Indio No Cuesta Caro
Análisis de "La Piel de un Indio No Cuesta Caro"
Cantidad de palabras: 2780
Formato: Contado en tercera persona, tiempo pasado.

Este es un cuento de corte netamente temático - el autor es un crítico social, pero sin entrar al panfleto ni a la prédica moralizadora. Para lograr este cometido, Ribeyro se vale de la técnica objetiva, él escoge su ángulo y desde allí narra la historia.

Una joven pareja de profesionales han conseguido a un muchachito proveniente de la sierra para que ayude a Miguel, el esposo, ejecutando trabajos menores.
Cuando van a su casa de campo por unos dias, el niño muere el tocar unos cables eléctricos pelados de un poste pertenecientes al club, al cual pertenecen todos los propietarios de las casitas. Miguel es un hombre que, como todos en su generación de la segunda parte del siglo 20, estaba imbuido de la justicia social que pregonaban por esa época los nuevos partidos políticos progresistas.

Miguel es tajante ante el presidente del club sobre los derechos del niño muerto. Miguel quiere que se haga justicia ante el descuido del club y amenaza con ir inmediatamente a dar parte a la familia para que tome las medidas del caso, no le importa que el presidente sea justamente tío de su esposa, ni tampoco que en manos del tío está la aprobación de buenos contratos que Miguel puede obtener.

Miguel solo quiere justicia y el cumplimiento de las leyes. El discute agriamente con el presidente. Al cabo de un rato vuelve el presidente y le dice que no hay problema que todo está normal y le muestra el informe del médico de la Posta que dice muerte por "deficiencia cardiaca", y copia del parte policial en el que dice lo mismo que el certificado médico. Miguel dice a su tió político "Esto me parece una infamia", ya que sabe eso es una mentira. Pero aún ante ese revéz legal, Miguel decide proseguir con su idea de pelear. Poco antes de partir, el presidente le envía un sobre cerrado. Al abrirlo encuentra un cheque al portador por 5 mil soles para que entregue a los deudos, y la reiteración para que vaya a la fiesta que se dará esa noche.

En ese momento el cuento llega a su momento crucial, Miguel está en la disyuntiva de rechazar el dinero e irse a Lima a seguir con la lucha en bien del desposeído, o tomar el dinero y proseguir con su vida de éxitos que se le presenta fácil con la vara de su tío político: Miguel opta por lo segundo, se guarda el cheque y va a la fiesta con la esposa.

Esa es toda la historia escrita, pero este cuento tiene otra historia que no está escrita y comienza con el título. En el título se dice que " la piel de un indio no cuesta cara", esta aseveración esta dicha con ironía y mordacidad y si unimos las dos ideas: el título con la historia nos da como resultado una metáfora que nos ilustra lo que en el Perú se conoce como la cultura de la coima. El país camina al son de la coima, la coima es la institución que mejor funciona en el país y todos o casi todos caen en ella, hasta el buen Miguel, de nobles sentimientos, con gran emoción social, pero que se da cuenta que con su quijotismo nada bueno sacará; y más le vale entrar al "cuento" que luchar contra un sistema corrupto muy difícil de derribar.

2 comentarios:

Martha Alicia dijo...

Coincido con vos, pero agrego que el rol actual de la coima no es monopolio de Perú. Más bien es atributo de la época actual, de la denominada postmodernidad, sobre la que reflexionaron -positiva o negativamente- varios filósofos. Pienso que es una manifestación del triunfo del "hecho" sobre lo legal. Lo que no se consigue legalmente, de hecho lo conseguirás mediante la coima.

Anónimo dijo...

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